Estadística básica
60%Lo que hace un jugador cada noche.
- 1Puntos
- 2Asistencias
- 3Rebotes
- 4Robos
- 5Tapones
- 6Pérdidas
Las pérdidas restan. Es el único apartado que puede bajarte la nota por lo que haces mal.
Cómo se construye el Massive Rating
El modelo
Detrás de cada número de este sitio hay una hoja de cálculo que Iker lleva años afinando. No es un ranking de opinión: es un modelo con reglas fijas que se aplican igual a los 450 jugadores de la liga, cada noche, sin excepciones.
Aquí está cómo funciona por dentro — qué entra, con qué peso y por qué se decidió así. Las fórmulas se quedan en casa.
Cada noche entran los box scores de todos los partidos: minutos, tiros, rebotes, asistencias, robos, tapones y pérdidas, jugador a jugador. También los totales de cada equipo, que hacen falta para las métricas avanzadas.
Solo temporada regular. Los amistosos, el All-Star y la final de la Copa quedan fuera.
Con esos totales se calculan las métricas que no vienen dadas: PER, Win Shares y el Massive Value, la métrica propia de la casa. Aquí es donde el modelo deja de ser una suma de estadísticas y empieza a valorar contexto: ritmo del equipo, posesiones, minutos reales.
PER y Win Shares se validaron contra los valores públicos: el error medio quedó por debajo de una décima.
Cada estadística se lleva a una escala común de 0 a 100 comparando a cada jugador con toda la liga. Sin este paso no se pueden sumar cosas que no se miden igual: 30 puntos y 8 asistencias no son comparables hasta que ambos se convierten en «cuánto destaca esto respecto al resto».
Los rangos se recalculan en cada actualización sobre todos los jugadores con 20 partidos o más.
Los cuatro bloques se combinan con el peso que les da el modelo, y el resultado se cruza con el balance del equipo. Un MVP no sale de un equipo que pierde: por eso el rendimiento individual manda, pero no decide solo.
Rendimiento 80%, balance del equipo 20%.
El rendimiento se reparte en cuatro bloques. Estos son los pesos de cada uno y las estadísticas que lo alimentan, ordenadas por la importancia que tienen dentro del bloque.
Lo que hace un jugador cada noche.
Las pérdidas restan. Es el único apartado que puede bajarte la nota por lo que haces mal.
Estar disponible es parte del valor.
Se mide contra los partidos que ha jugado su equipo, no contra 82: así no penaliza el calendario.
Cuánto cuesta lo que produce.
El acierto real pesa más que el efectivo: cuenta también los tiros libres.
El impacto que no se ve en la línea de estadísticas.
El Massive Value es propio: mide la producción por encima de un jugador de relleno.
Esos cuatro forman el rendimiento, que vale el 80% de la nota final. El 20% restante lo pone el balance del equipo.
Un modelo no se distingue por sus fórmulas, sino por lo que decide cuando los datos no son claros. Estas son las cuatro que más cambian el resultado.
Y solo después se filtra lo que se enseña. Si se recortara antes, los máximos y mínimos saldrían de la lista corta y se deformaría todo: quien juega siempre subiría por encima de los candidatos de verdad.
La NBA no deja optar al premio a quien no llegue. Pero un jugador que sería tercero merece verse en el sitio que le corresponde, con el aviso puesto.
Un jugador con dos partidos puede tener medias absurdas y romper el rango de toda la liga. Por debajo de esa muestra no entra ni siquiera a efectos de referencia.
No hay bonus por narrativa, ni por mercado, ni por lo que se diga en televisión. Si un jugador sube, es porque han subido sus números.